Donde el Estado no se atreve a entrar
Salim sale a la puerta de su negocio, señala un bloque de edificios al otro de la plaza y dice: “Allí el Estado no se atreve a entrar; ha dimitido, simplemente no existe”.
Salim sale a la puerta de su negocio, señala un bloque de edificios al otro de la plaza y dice: “Allí el Estado no se atreve a entrar; ha dimitido, simplemente no existe”.
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