Ya no se ven mujeres llorando por las calles, ni cadáveres de niños desenterrados de sus escuelas. En Ballakot, el corazón de lo que fue un terremoto que inundó el 9 de octubre las primeras páginas de cientos de periódicos, apenas se ven periodistas.
Tras una semana sin hacer nada en Pakistán llegaron los primeros soldados de la Fuerza de Intervención Rápida de la OTAN a Cachemira.
De los 87 soldados españoles que partieron el sábado hacia Pakistán para socorrer a las víctimas del terremoto, 41 aún se encuentran en Lahore, a más de 500 kilómetros de la zona del terremoto. Otro grupo de 36 militares salió el martes hacia Rawalpindi en un convoy protegido por paquistaníes y empleó 14 horas en recorrer un trayecto que con coche particular se hace en cuatro.
La avanzadilla española de la Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN ha comenzado hoy su despliegue escalonado en la Cachemira paquistaní, que servirá para preparar la base de operaciones al resto de las tropas que asistirán a los damnificados por el terremoto.
Las crónicas cuentan que el Día de Todos los Santos de 1755 amaneció espléndido en Lisboa. Que las familias pudientes se fueron a pasar la fiesta a Sintra; que los menos ricos tenían encendidas velas en memoria de sus muertos o estaban en los cementerios rezando. Los grabados enseñan los barcos que navegaban por el Tajo.
India ofreció 25 millones de dólares (20,6 millones de euros) a Pakistán en ayuda para paliar las consecuencias del terremoto del pasado día 8. Las dos potencias nucleares rivales, sin embargo, siguen sin ponerse de acuerdo sobre la apertura de la llamada Línea de Control, que divide la disputada región de Cachemira, que ha sufrido con más virulencia el seísmo.
El valle es tan estrecho y en pendiente que el helicóptero da varias vueltas antes de encontrar una loma donde posarse. Para entonces, cientos de cachemires le han hecho señales con el primer trapo a mano y muchos niños corren detrás de la estela de sus aspas.
El general Antonios Strik, jefe de la operación de apoyo de la OTAN en Pakistán, asegura que el despliegue en este país de unos mil militares de la Alianza Atlántica obedece a la petición del presidente, Pervez Musharraf, para ayudar a Pakistán a paliar las dramáticas consecuencias del terremoto que el pasado día 8 sacudió el país.
El Gobierno de la Provincia Fronteriza del Noroeste insiste en que el terremoto ha causado en los valles de esa región paquistaní más de 39.000 muertos. De estar en lo cierto, estas víctimas mortales, supondrían un total de 79.000 muertos en el seísmo del pasado día 8.