Después de tres días en tierra a causa de una intensa tormenta de nieve, los helicópteros pudieron volver a volar ayer en las zonas del norte de Pakistán afectadas por el terremoto de octubre y repartir ayuda humanitaria.
Las primeras grandes nevadas agravaron ayer la situación por la que atraviesan los supervivientes del terremoto de Pakistán, que el 8 de octubre causó 73.000 muertos. El mal tiempo ha impedido por tercer día el vuelo de los helicópteros y las nieves han bloqueado numerosas carreteras, lo que ha obligado a las autoridades a suspender el reparto de ayuda humanitaria.
Miles de personas se congregaron ayer en las costas del océano Índico para honrar a los 230.000 fallecidos en el maremoto del 26 de diciembre del año pasado, uno de los peores desastres naturales que ha vivido la humanidad.
Las olas que penetraron varios kilómetros tierra adentro en Banda Aceh durante el tsunami llegaron cargadas de todo tipo de objetos -muebles, árboles, tablones, barcos rotos o coches reventados-, que actuaron como proyectiles contra las viviendas y la gente.
Miles de personas, supervivientes y familiares de las víctimas, han participado en los numerosos actos que conmemoran hoy el primer aniversario del tsunami que el año pasado acabó con la vida de más de 220.000 personas en el sureste asiático, desde India hasta Indonesia, pasando por Tailandia y Sri Lanka.
A las 7:58 horas (1:58 en la España peninsular) del 26 de diciembre de 2004, hoy hace justo un año, la tierra se quebró bajo el mar frente a la costa occidental de la isla de Sumatra (Indonesia). La ruptura se produjo a lo largo de 1.200 kilómetros de falla a una velocidad de dos kilómetros por segundo, mientras el lecho marino se elevaba varios metros.
A las 7:58 horas (1:58 en la España peninsular) del 26 de diciembre de 2004, hoy hace justo un año, la tierra se quebró bajo el mar frente a la costa occidental de la isla de Sumatra (Indonesia). La ruptura se produjo a lo largo de 1.200 kilómetros de falla a una velocidad de dos kilómetros por segundo, mientras el lecho marino se elevaba varios metros.
Justo un año después de que una ola gigantesca, provocada por un maremoto, arrasara las costas del sureste asiático, acabando con la vida de más de 200.000 personas y con los hogares y medios de vida de millones, desde Indonesia hasta India, la ONU ha advertido de que el proceso de reconstrucción en los países del Indico azotados por el tsunami no ha hecho más que empezar y podría durar una década.
Reidun Rokne, una turista noruega de 42 años, aprovecha los últimos momentos del día en la playa de Patong, uno de los paraísos turísticos del sur de Tailandia, en la isla de Phuket. El sol se está ocultando. Una brisa cálida sopla sobre la arena. Los cocoteros se elevan desafiantes tras la línea de playa.