Las puertas del Reino Unido se cerraron ayer para Omar Bakri Mohamed, el predicador radical de origen sirio, de 45 años, casado y padre de siete hijos nacidos en Londres. Bakri ha acaparado muchos titulares desde que declaró en público que si se enterase de que un musulmán preparaba un atentado en el Reino Unido intentaría detenerlo, pero no lo entregaría a la policía.
El Gobierno italiano ha empezado ya a aplicar el conjunto de medidas antiterroristas aprobadas con urgencia el pasado 30 de julio. Seis islamistas radicales, de los que no se ha revelado el nombre, serán expulsados en las próximas horas pese a que sobre ellos grava solamente la sospecha de cooperación con el terrorismo, sin que la policía haya conseguido reunir indicios de delito en su conducta.
La policía británica detuvo ayer, con la intención de deportarlos, a 10 extranjeros cuya presencia en el país "no es favorable para el bien público por razones de seguridad nacional", según declaró el ministro del Interior, Charles Clarke, que emitió un comunicado en el que advertía de que no iba a revelar los nombres, pero informaba de que se encontraban en cárceles seguras.