Europa ya puede respirar con alivio. La guerra del gas entre Rusia y Ucrania, que pudo desatar una crisis energética en el continente, ha finalizado con un compromiso.
Rusia y Ucrania han alcanzado un acuerdo sobre el precio del gas natural ruso tras cuatro días de corte en el suministro. A partir de ahora la rusa Gazprom cobrará 230 dólares por cada 1.000 metros cúbicos a una empresa de distribución que, tras mezclarlo con importaciones de otros países del área, lo venderá a la ucrania Naftogaz por 95 dólares.
El suministro de gas ruso a Europa volvió ayer a la normalidad tras las notables caídas padecidas por algunos países en los dos días anteriores, al tiempo que en Moscú se reanudaban las negociaciones entre las partes en conflicto.
Europa comenzó ayer a notar considerables caídas en el aprovisionamiento de gas ruso, con picos de hasta el 40% en Hungría. Los más afectados eran los países del centro y este, para los que Rusia ha sido un tradicional abastecedor.
Moscú prometió ayer incrementar el bombeo de gas a Europa. Es la respuesta a las criticas de varios países de la UE que consideran que los actuales problemas de aprovisionamiento, tras el corte de suministro a Ucrania aplicado por Moscú, podrían dañar su credibilidad como suministrador energético fiable de la Unión.
El Gobierno de EE UU ha reaccionado con cautela y un lenguaje calculado ante el corte del suministro de gas a Ucrania por parte de Rusia. Un portavoz del Departamento de Estado habló del peligro que implica el uso de las fuentes de energía como herramienta política y lamentó la decisión del Gobierno de Moscú, pero evitó criticar abiertamente a los dirigentes del Kremlin.
El vicepresidente de la empresa estatal de gas ruso Gazprom, Alexandre Medvedev, ha asegurado esta tarde que su compañía restablecerá mañana por la tarde el suministro a sus clientes europeos. Para hacerlo bombeará 95 millones de metros cúbicos adicionales hacia Europa. Rusia interrumpió el suministro de gas natural a Ucrania y Moldavia después de que ambos países rechazaran un fuerte aumento del precio del carburante ruso. Esta guerra del gas está afectando a Europa.
Rusia pasó ayer de las amenazas al ataque frontal y cerró el grifo de las tuberías que llevan el gas a Ucrania, que ha optado, según afirman los rusos basándose en "datos operativos", por quedarse con parte del combustible destinado a Europa.
La UE ha pedido a Rusia y Ucrania que garanticen a los Veinticinco el acordado suministro de gas, con independencia del resultado de su conflicto sobre el particular, porque de otro modo se crearán “problemas no insignificantes” de abastecimiento.