Como si se repitiera el mismo guión, la noche del lunes un nuevo incendio en un viejo edificio del barrio del Marais, en el centro de París, en el que malvivían inmigrantes de Costa de Marfil, se llevó la vida de siete personas, entre ellas un niño de seis años, sólo cuatro días después de que las llamas acabaran con la vida de 17 personas, entre las que había 14 niños y una mujer embarazada también de origen africano, en otro distrito de la capital.
Un nuevo incendio en un inmueble de París ocupado por inmigrantes africanos ha dejado al menos siete muertos, entre ellos cuatro niños, y 15 heridos, tres en estado grave, según el último balance facilitado por los bomberos de la capital francesa. De momento se desconoce el origen del fuego, según ha afirmado un portavoz de los bomberos.
Once personas han resultado heridas esta noche en el incendio de un edificio del centro de París ocupado por inmigrantes africanos. De momento se desconoce el origen del fuego, según ha afirmado un portavoz de los bomberos.
Al menos 17 personas han muerto, entre ellas 14 niños y una mujer embarazada, en un edificio de París donde habían sido alojados más de cien inmigrantes africanos con la ayuda de asociaciones caritativas. El ministro del Interior francés ha encargado una lista de "edificios en peligro".
Un avión monomotor español se estrelló ayer en São Pedro do Sul, provincia de Viseu, en el centro de Portugal, cuando ayudaba a apagar un incendio. El piloto, de 27 años, cuya identidad no fue revelada, sólo sufrió heridas leves.
Sólo cinco de los 21 incendios que ardían anoche continúan activos en Portugal. El peor de entre ellos continúa en el distrito de Coimbra, aunque los bomberos han conseguido alejar el fuego del área urbana. La bajada de temperaturas ha contribuido en las labores de extinción.
Doce incendios de grandes proporciones permanecían ayer fuera de control en el centro y norte de Portugal, frente a los 34 declarados el lunes. Unos 2.250 bomberos, 600 militares y 24 aeronaves combatían las llamas en el terreno.
Once incendios forestales se mantienen hoy activos y sin control en Portugal, según las autoridades, en una jornada en la que el Instituto de Meteorología ha anunciado "riesgo máximo" de fuego en la mayor parte del territorio continental luso por las altas temperaturas. El riesgo más importante sigue estando en los alrededores de la ciudad de Coimbra, donde más de 300 hombres y 90 vehículos luchan contra las llamas, que ya han alcanzado las fachadas de los edificios de algún barrio periférico.
El sol que abrasa Coimbra y hace subir los termómetros por encima de los 30 grados no logra romper la niebla oscura que desde el domingo invade esta ciudad del centro de Portugal.
Por tercer verano consecutivo, el fuego arrasa enormes extensiones de terreno en Portugal. Al menos 35 incendios permanecían ayer activos en varias zonas del país, después de que el Gobierno reconociese la insuficiencia de sus medios y solicitara ayuda a la Comisión Europea.