En una casa a las afueras de la ciudad de Núremberg convivieron bajo un mismo techo, a lo largo de los años que duraron los juicios contra los criminales de guerra nazis entre 1945 y 1948, víctimas y verdugos. En un libro que acaba de aparecer en Alemania, titulado La casa de los testigos, la periodista Christiane Kohl rescata una historia insólita ocurrida al margen del proceso de Núremberg.
El horror no tiene por qué ser algo muy elaborado, ni tampoco su representación. Así lo demuestran las fotografías sacadas a varios prisioneros de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) uno de los principales centros de tortura de la dictadura militar argentina (1976-1983). Rostros serios, en ocasiones con marcas de golpes recientes.
La esperada visita de los investigadores de la ONU a la base naval de Guantánamo se frustró ayer, después de que el Pentágono se negara a permitirles entrevistar a los prisioneros de Al Qaeda y del régimen talibán para determinar si han sufrido algún tipo de tortura o trato abusivo que atente contra los derechos humanos.
“Tenemos que adentrarnos un poco en el lado oscuro, por decirlo así (…), tendremos que hacerlo en silencio, sin discusión, usando fuentes y métodos al alcance de nuestros organismos de Inteligencia, si queremos tener éxito. Éste es el mundo en el que esa gente actúa, así que va a ser vital emplear cualquier medio a nuestra disposición para, básicamente, conseguir los objetivos”.
Los líderes políticos de la comunidad suní de Irak exigieron ayer una investigación internacional sobre las torturas a detenidos en una cárcel secreta situada en el Ministerio del Interior en Bagdad.
El 18 de enero de 2002, George W. Bush tomó una decisión que prepararía el camino hacia la tortura: cualquier talibán o miembro de Al Qaeda capturado no estaría protegido por la Tercera Convención de Ginebra de 1949 sobre prisioneros de guerra.
El Gobierno iraquí aseguró ayer que va a investigar las presuntas torturas producidas en un búnker del Ministerio del Interior, descubierto el pasado domingo en Bagdad cuando tropas de EE UU asaltaron el edificio, donde esperaban encontrar retenido a un adolescente, y donde encontraron a 173 presos suníes que supuestamente habían apoyado a la insurgencia. Muchos de ellos estaban en estado de malnutrición y presentaban signos de malos tratos.
El Gobierno iraquí aseguró ayer que ha abierto una investigación para aclarar las presuntas torturas cometidas contra 173 presos -la mayoría suníes- en un búnker del Ministerio del Interior, en Bagdad. El búnker fue descubierto cuando tropas de EE UU tomaron el domingo el control del edificio.
El republicano John McCain, que logró que el Senado respaldara hace un mes su propuesta de prohibición del uso de la tortura -que será ley si la Cámara de Representantes la aprueba-, defiende su posición contra la amenaza de la Casa Blanca de eliminar o modificar la propuesta.
Dos policías marroquíes van a comparecer ante el fiscal del tribunal de apelación de El Aaiún por presuntas torturas a un detenido saharaui que le causaron la muerte. Aunque los grupos independentistas sean escépticos, el hecho no tiene precedentes en el Sáhara Occidental.