En medio de un Bagdad sacudido por los coches bomba fue presentada ayer la versión definitiva de la futura Constitución iraquí. El maestro de ceremonias fue el vicepresidente del Parlamento, el chií Husein al Shiristani.
La comunidad suní en Irak se ha mostrado por fin orgullosa de haber logrado introducir algunos cambios en el borrador definitivo de la Constitución que hoy ha sido presentado ante un comité de la ONU en Bagdad. Algunas de las modificaciones se refieren a la estructura federal del país.
Los negociadores kurdos y chiíes firmaron ayer el borrador de la Constitución iraquí, a pesar de la oposición de la comunidad suní al texto legal.
La comunidad suní de Irak solicitó ayer la intervención de Naciones Unidas y de la Liga Árabe para impedir que siga adelante el proyecto de Constitución consensuado por las mayorías chií y kurda.
El presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, ha asegurado hoy que la Constitución está lista y será sometida a referéndum en octubre, como estaba previsto. Sin embargo, el texto no ha sido votado hoy en el Parlamento, y no hay fecha para este trámite. Los suníes siguen oponiéndose al borrador de chiíes y kurdos.
La comunidad suní de Irak hizo ayer un último esfuerzo por ver reflejados sus intereses en el borrador del texto constitucional que está previsto que sea sometido hoy al Parlamento con o sin el acuerdo de esta minoría. Sus intereses se concentran en el rechazo frontal al modelo federal sobre el que coinciden chiíes y kurdos.
Toda vez que la capacidad de negociación de los líderes chiíes y kurdos parece agotada, EE UU ha decidido hacer un esfuerzo de última hora para sumar a los suníes al proyecto de Constitución iraquí que será presentado mañana en el Parlamento. Los negociadores de esta comunidad se reunirán mañana para discutir con el embajador norteamericano en Bagdad, Zalmay Jalilzad, su última propuesta, contraria en cualquier caso a la naturaleza federalista del borrador.
El Parlamento iraquí ha aplazado sine die la reunión que tenía previsto celebrar esta noche para aprobar el borrador de la nueva Constitución. La oposición de los suníes al reparto del petróleo y la cuestión del federalismo han vuelto a ser, como hace tres días, las claves del fracaso.
Líderes laicos iraquíes aseguraron ayer que la nueva Constitución iraquí sienta las bases para que el país acabe dominado por clérigos chiíes conservadores y mantuvieron que contiene disposiciones que pueden derivar en un recorte de los derechos de las mujeres.
Los tres días de gracia otorgados por el Parlamento de Irak para que la minoría suní acepte la Constitución consensuada por la mayoría chií y kurda parecen estar de más: los suníes no piensan suavizar sus objeciones y los chiíes ya han anunciado que no modificarán las líneas básicas del texto, que pretende transformar a Irak en una república democrática y federal.