El líder supremo de la revolución iraní, el ayatolá Alí Jamenei, reiteró ayer que Irán no tiene interés en poseer armas atómicas pero que nunca abandonará su programa nuclear.
Un grupo radical vinculado con la red Al Qaeda ha asumido la autoría del ataque frustrado perpetrado hoy con proyectiles Katiusha contra el puerto jordano de Aqaba, al sur de Amán, en el que ha muerto un soldado jordano y otro ha resultado herido. Uno de los misiles impactó en el muelle de embarcación y otro en las cercanías de un hospital de Aqaba, mientras que el tercero cayó a pocos metros del aeropuerto de Eilat, en el lado israelí del Mar Rojo.
Pakistán efectuó ayer con éxito la prueba de un misil de crucero con capacidad nuclear sin avisar a India, su principal rival en la carrera armamentística atómica.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) emitió ayer una resolución en la que insta a Irán a suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio en la central de Isfahán.
Tres días después que Hiroshima, la ciudad de Nagasaki, al suroeste de Japón, conmemora hoy el sexagésimo aniversario del lanzamiento de la segunda bomba atómica por parte de EE UU. La jornada se inauguró con una ceremonia en la que el alcalde de Nagasaki recordó a EE UU que las armas nucleares no son garantía de una mayor seguridad.
Alemania, Francia y Reino Unido acusaron ayer al Gobierno de Irán de provocar deliberadamente una grave crisis internacional al reanudar en la planta de Isfahán la conversión de mineral de uranio en gas, un tratamiento previo al conflictivo enriquecimiento necesario para fabricar combustible para centrales nucleares y compuestos para armas atómicas.
A la misma hora, 8.15 (1.15, hora peninsular española), en que hace 60 años Estados Unidos lanzaba sobre Hiroshima la primera bomba atómica de la historia, un silencio sepulcral se impuso sobre las más de 50.000 personas reunidas en el lugar de la catástrofe, convertido en el Parque de la Paz.
Irán debe elegir entre convertirse en un paria de la comunidad internacional o en un miembro respetado al que se ayudará en sus ingentes necesidades de desarrollo. Es la disyuntiva que ha planteado esta semana la Unión Europea a la república islámica.